Portales sin barreras

Elimina los peldaños de tu portal y consigue por fin comunicar todas las viviendas con la calle sin obstáculos.

Nuestras reformas de portales

A lo largo de los años nos hemos especializado en conciliar soluciones de accesibilidad a espacios y presupuestos reducidos, todo ello sin descuidar la estética del acceso al edificio.

Características de las reformas de portales

Son muchos los aspectos a contemplar a la hora de definir y ejecutar las reformas de portales.

Accesibilidad

Respetar las normativas de accesibilidad es el primer paso para garantizar espacios inclusivos, pero no siempre es suficiente. Es necesario ir más allá y adaptar los entornos a las necesidades reales de los usuarios, permitiéndoles desplazarse con total autonomía.

Durabilidad

Debido a que se trata de un ámbito con mucho tráfico y en el que se mezclan usuarios propios y ajenos al edificio, es esencial seleccionar materiales durables, fáciles de limpiar y de mantener.

Estética

Un portal bien diseñado define la identidad de un edificio. Su composición debe ser equilibrada, coherente y visualmente atractiva.

Precio

Todo lo anterior no tiene sentido si la obra no se puede llevar a cabo, y para ello es indispensable ajustar la solución a un presupuesto viable.

Nuestras reformas de portales

En la última década, hemos realizado numerosas obras de este tipo. En el siguiente mapa pueden verse algunas de ellas.

Preguntas frecuentes

Sabemos que este tipo de obras generan muchas dudas, por eso hemos recopilado las preguntas más frecuentes que nos han hecho nuestros clientes.

Pocos son los portales que no se pueden reformar. La solución suele depender de factores como si hay suficiente distancia para definir una rampa, si hay espacio para bajar el foso del ascensor o de si bajo el pavimento hay suficiente relleno para bajarlo unos centímetros y enrasarlo con la cota de la calle.

Aunque de entrada pueda parecer una intervención sencilla que mejora el estado previo, además de no cumplir la normativa, seguiría imposibilitando el acceso a usuarios con más dificultades de movilidad. Como referencia, sustituir un peldaño normal requiere una rampa de una longitud de unos 2 metros.

Es indispensable si fuese necesario modificar la estructura del portal. En algunos casos, si la intervención no resulta muy compleja, es suficiente con que un contratista aporte un presupuesto y se realice la correspondiente comunicación previa al ayuntamiento. Es conveniente visitar el edificio para establecer los pasos a seguir.

Si las obras lo permiten y el ascensor puede adaptarse a la normativa vigente, no sería necesario sustituirlo.

Lo mejor es que los arquitectos realicemos un estudio previo (o anteproyecto) y propongamos la solución más eficiente. Así, varios constructores pueden dar presupuestos comparables sobre la misma base.

Sin embargo, muchos propietarios contratan directamente a un constructor con un contrato “llave en mano”, lo que deja en sus manos la selección de los arquitectos y evita comparar precios entre distintas opciones.

Tras redactar los arquitectos la documentación, aprobar las obras por parte de la comunidad y seleccionar al constructor, es necesario solicitar al ayuntamiento la autorización para poder realizar las obras. Si las obras son de poca entidad existe un trámite abreviado denominado “comunicación previa”, y si se trata de obras de mayor alcance se denomina “licencia”.

Los costes dependen de la complejidad de la obra. En los casos más simples, los únicos gastos serían la propia obra y las tasas municipales. En cambio, en obras más complejas, se añadirían los gastos de los técnicos (arquitecto y arquitecto técnico).

Las obras de mejora de accesibilidad, tanto en viviendas como en edificios, pueden beneficiarse de ayudas que suelen publicarse todos los años. En Galicia normalmente dependen del Instituto Galego da Vivenda e Solo o de los ayuntamientos.

Por nuestra parte, colaboramos con especialistas dedicados a la tramitación de solicitudes de estas ayudas y a su posterior justificación ante la administración.

Al depender de tantos agentes implicados, se suele demorar todo el proceso más de lo esperado. Por una parte los técnicos tenemos que conseguir resolver con nuestra propuesta los requisitos de la comunidad, más tarde los distintos constructores necesitan tiempo para valorar el importe de las obras, después el ayuntamiento (en el caso del trámite de licencia) debe informar y aprobar la propuesta presentada, y finalmente han de llevarse a cabo las obras.

En el mejor de los casos, para obras sencillas, la duración total del proceso se podría estimar en unos 6 meses, y para obras más complejas, hemos llegado a prácticamente alcanzar los 12 meses. 

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